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Mitos sobre la PrEP

El VIH sigue siendo uno de los mayores desafíos de salud pública en todo el mundo. La Profilaxis Pre Exposición (PrEP) es una herramienta importante y efectiva para prevenir la transmisión del VIH en personas no infectadas pero en riesgo de contraer el virus. Sin embargo, debido a su relativa novedad y a la falta de información precisa, han surgido numerosos mitos y malentendidos en torno a la PrEP. En este blog, vamos a profundizar en algunos de estos mitos y proporcionar claridad sobre esta innovadora estrategia preventiva.

Mito 1: “La PrEP protege contra todas las infecciones de transmisión sexual (ITS)”

Realidad: La PrEP es efectiva en la prevención del VIH, pero no proporciona protección contra otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la sífilis, la gonorrea, la clamidia, el herpes genital y el virus del papiloma humano (VPH). Es importante comprender que la PrEP solo está diseñada para reducir el riesgo de adquirir el VIH y no previene otras infecciones. Para una protección completa, es esencial seguir utilizando condones y practicar sexo seguro.

Además, la PrEP no es una licencia para tener relaciones sexuales sin protección. Si bien es una herramienta valiosa para reducir el riesgo de VIH, la adopción de prácticas sexuales seguras sigue siendo crucial para evitar otras ITS.

Mito 2: “Tomar PrEP es solo para personas promiscuas o con alto riesgo”

Realidad: La PrEP es adecuada para cualquier persona que tenga un riesgo sustancial de exposición al VIH, independientemente de su número de parejas sexuales. El riesgo de VIH puede estar presente en diferentes contextos, como relaciones monógamas donde uno de los socios vive con el VIH sin saberlo, situaciones donde no se pueden usar condones de manera consistente o en áreas geográficas con alta prevalencia del VIH.

Es esencial recordar que cada individuo tiene el derecho de tomar decisiones informadas sobre su salud sexual, y el acceso a la PrEP debe estar disponible para todos aquellos que la necesiten, sin estigmatización ni prejuicios.

Mito 3: “Tomar PrEP es lo mismo que curarse del VIH”

Realidad: Es importante aclarar que la PrEP no cura el VIH. La PrEP es una estrategia preventiva que implica tomar medicamentos antirretrovirales regularmente para reducir el riesgo de infección en caso de exposición al VIH. Por otro lado, los tratamientos antirretrovirales para las personas que ya están infectadas con el VIH se conocen como Terapia Antirretroviral (TAR) y se utilizan para controlar la infección y mejorar la calidad de vida de las personas que viven con el VIH.

La PrEP es una herramienta importante para aquellos que son VIH negativo y están en riesgo de infección, mientras que el TAR es fundamental para las personas que ya están viviendo con el VIH. Ambos enfoques son esenciales en la lucha contra la propagación del VIH.

Mito 4: “La PrEP tiene efectos secundarios graves y es peligrosa para el cuerpo”

Realidad: Al igual que con cualquier medicamento, la PrEP puede tener efectos secundarios, pero en general, son leves y temporales. Los efectos secundarios más comunes pueden incluir náuseas, dolor de cabeza, fatiga o cambios en los niveles de creatinina (un marcador de la función renal). Estos efectos secundarios generalmente desaparecen a medida que el cuerpo se adapta al medicamento.

Es importante destacar que los beneficios de la PrEP superan con creces los riesgos potenciales, especialmente en personas que tienen un alto riesgo de adquirir el VIH. Además, el monitoreo médico regular puede ayudar a identificar y gestionar cualquier efecto secundario que pueda surgir.

Mito 5: “La PrEP es 100% efectiva, por lo que no es necesario preocuparse por otras medidas de protección”

Realidad: Aunque la PrEP es altamente efectiva cuando se toma adecuadamente, no ofrece una protección del 100%. Los estudios han demostrado que la PrEP puede reducir significativamente el riesgo de adquirir el VIH, pero aún existe una pequeña posibilidad de infección, especialmente si no se sigue correctamente el régimen de medicación.

Para maximizar la protección contra el VIH y otras ITS, es recomendable combinar la PrEP con el uso de condones y otras prácticas de sexo seguro. La adopción de múltiples estrategias de prevención proporciona una capa adicional de seguridad y tranquilidad.

Conclusión

En conclusión, es fundamental desmitificar la PrEP para que las personas tomen decisiones informadas sobre su salud sexual. La PrEP es una herramienta valiosa para prevenir la transmisión del VIH en personas que están en riesgo, pero es esencial comprender sus limitaciones y complementarla con prácticas de sexo seguro para prevenir otras ITS.

Si estás considerando iniciar la PrEP o tienes dudas al respecto, te recomendamos buscar asesoramiento médico y aprovechar el apoyo de profesionales de la salud. En CDI, estamos comprometidos a brindar el apoyo y la atención necesarios para ayudarte a protegerte y mantener una buena salud sexual.

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